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Día Internacional de los Bosques

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado el 21 de marzo el Día Internacional de los Bosques. La Jornada celebrará y sensibilizará sobre la importancia de todos los tipos de bosques y árboles fuera de los bosques.

 

En cada Día Internacional de los Bosques, los países deben emprender esfuerzos locales, nacionales e internacionales para organizar actividades relacionadas con los bosques y los árboles, como las campañas de plantación de árboles. Haga clic aquí para ver el texto completo de la UN Resolución .

 

Los bosques y los árboles nos suministran alimentos y nos protegen, proporcionan aire puro y agua limpia, salvaguardan la biodiversidad y actúan como un amortiguador contra el cambio climático. Asimismo, ofrecen alimentos, vivienda y empleo a muchas personas. Nos corresponde a nosotros, a su vez, mantener y proteger nuestros bosques ─ nuestro futuro está en juego. El 21 de marzo únete a la FAO en la celebración del Día Internacional de los Bosques.

 

También hemos desarrollado posters y banners para el web con el logo del  Día Internacional de los Bosques para su uso. Siéntase libre de compartir el video y difundir el mensaje.

FAO

Planeta pierde superficie forestal cuatro veces mayor que Italia

Entre 1990 y 2010 se redujo en cerca de 5.3 millones de hectáreas por año

 

Entre 1990 y 2010 la superficie forestal del planeta se redujo en cerca de 5.3 millones de hectáreas por año y las mayores pérdidas se registraron en los bosques tropicales de Sudamérica y África, informó hoy la FAO.

 

En un reporte publicado con motivo del Día Internacional de los Bosques, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dijo que las pérdidas forestales registradas entre 1990 y 2010 equivalen a un territorio casi cuatro veces el tamaño de países como Colombia o Italia.

 

"Una mejor información sobre los recursos forestales es un factor clave para detener la deforestación ilegal y la degradación de los bosques", advirtió la FAO.

 

"Si queremos ser serios acerca de detener la deforestación, en línea con el desafío deforestación ilegal cero de la FAO, debe ser desde la disponibilidad de información y datos fidedignos", aseguró el director general del organismo, José Graziano da Silva.

 

Según la nueva evaluación de los cambios en los bosques del mundo, el total de la superficie forestal en 2010 era de tres mil 890 millones de hectáreas, el equivalente al 30 por ciento de la superficie total de la Tierra.

 

Dijo que la reducción bruta del uso de las tierras forestales causado por la deforestación y los desastres naturales en un período de 20 años (15.5 millones de hectáreas anuales) resultó parcialmente compensado por el aumento de la superficie forestal mediante la forestación y la expansión de los bosques naturales (10.2 millones de hectáreas por año).

 

Los datos mostraron que la superficie de bosques tropicales disminuyó en Sudamérica, África y Asia; con la mayor pérdida en términos absolutos en la región tropical de América del Sur, seguida de África tropical, mientras que se registraron aumentos de la superficie forestal en la región subtropical y templada de Asia.

 

De acuerdo con el reporte, los bosques se distribuyen de forma desigual, con poco menos de la mitad de la superficie total en áreas tropicales (45 por ciento del área total), alrededor de un tercio en el ámbito boreal (31 por ciento) y cantidades menores en áreas templadas (16 por ciento) y subtropicales (8 por ciento).

 

Este es el primer estudio coherente que muestra los cambios en el uso del suelo forestal en estos cuatro principales ámbitos ecológicos en los últimos 20 años, dijo la FAO.

 

Informó que para desarrollar el estudio trabajó con más de 200 expertos de 107 países y que esta labor fue el resultado de una colaboración entre la FAO, sus países miembros y el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC). 

 

Graziano da Silva también subrayó hoy que las comunidades forestales locales desempeñan un papel crucial en la respuesta a dos retos principales que tienen los bosques hoy en día: la deforestación y degradación, al tiempo que se encuentran entre las poblaciones más vulnerables del mundo.

 

Instó a los gobiernos a apoyar a estas poblaciones vulnerables y adoptar mejores políticas de gobernanza para permitir que millones de personas que dependen de los bosques para sus medios de vida se beneficien de los numerosos productos y servicios forestales.

 

  • Las mayores pérdidas se registraron en los bosques tropicales de Sudamérica y África, informa la FAO
  • El total de esta superficie en la Tierra equivale a una tercera parte de su territorio

 

 

informador-MX

La legislación medioambiental brasileña y los retos para el desarrollo sostenible

En este artículo se pretende dar una visión muy general de la legislación brasileña en materia de medioambiente y exponer cuáles son los retos para que Brasil pueda obtener su desarrollo económico sin perjudicar el derecho al medioambiente saludable para futuras generaciones.

 

Es de sobra conocido que Brasil es el país con la mayor biodiversidad del mundo: actualmente, alberga 55.000 diferentes especies de plantas y tiene una superficie de aproximadamente 5.280.000 km² de vegetación virgen (alrededor del 62% del total de su territorio).

Por otra parte, Brasil tiene una gran necesidad de desarrollo económico a lo largo de las próximas décadas. A pesar de que, según el Banco Mundial, figura como la séptima economía más grande del mundo, el país tiene altos índices de pobreza y una de las peores y más injustas distribuciones de ingresos, lo que demanda una solución lo antes posible. Así, el principal problema que se plantea es: ¿Cómo Brasil puede conciliar el desarrollo sostenible, preservar el medioambiente y aún así mantener altos índices de crecimiento económico? Desde mi punto de vista, esto es posible mediante la debida ejecución de la legislación medioambiental, la cual ya está preparada para gestionar este gran reto, aunque todavía, esta misma legislación necesita de una aplicación más amplia por parte de los organismos públicos y de la sociedad como un todo.

Desde la nueva Constitución Federal de Brasil, promulgada en el año de 1998, hay un deber de todos en preservar el medioambiente, teniendo en cuenta también las generaciones futuras. En este sentido, hablaremos de los detallados procedimientos de obtención de permisos medioambientales para actividades contaminantes y del régimen de responsabilidad por daños.

De manera acertada, ningún proyecto de infraestructura se puede ejecutar sin que se haya otorgado previamente el debido permiso, lo cual es obligatorio a todos los establecimientos que son considerados efectiva o potencialmente contaminantes. Es por este procedimiento donde se hace el control de estándares de contaminación y demás gestiones desde el punto de vista estatal. Además, Brasil tiene un sistema de responsabilidad muy riguroso, pero coherente, con respecto a los daños causados al medioambiente. Por la misma Constitución, las conductas lesivas conllevarán sanciones administrativas y penales, independientemente de la obligación de reparar el daño causado.

Es decir, un supuesto infractor medioambiental en Brasil puede, al mismo tiempo y por el mismo hecho, ser obligado a reparar el daño, pagar una multa y aún ser condenado a pena de cárcel. Recientemente, en una conferencia organizada por la Cámara de Comercio Brasil-España y Pérez-Llorca, expuse este tema con el foco puesto en las inversiones españolas realizadas en Brasil.

En esta charla se debatió que el problema no está tanto en entender la ley sino en la tardanza exagerada para obtener los permisos, la cual existe por una estructura insuficiente de los órganos públicos de control medioambiente.

Es básicamente un problema de quórum de agentes, es decir, un número demasiado pequeño de profesionales frente a una demanda tan importante. Si hablamos de la responsabilidad de los infractores, la situación es aún más preocupante, como ocurre, por ejemplo, en la fiscalización de la Amazonia.

La selva tiene una superficie de 4.196.943 km², pero el Gobierno cuenta solo con aproximadamente 1.500 agentes de fiscalización en tierra. Un cálculo muy directo aquí nos lleva a concluir que cada agente es responsable de una superficie aproximada de 2.797 km², lo que es cerca de 4,6 veces el tamaño de la ciudad de Madrid.

Evidentemente, aparte de los avances de los últimos años en la tecnología de satélite y las recientes restricciones de préstamos que el gobierno brasileño ha impuesto en este tema, aún hay mucho lo que hacer. Por lo tanto, para un crecimiento económico entrelazado con el desarrollo sostenible, lo más importante es garantizar que la legislación existente sea debidamente cumplida.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de inversiones extranjeras y la mejora de la economía de Brasil en los últimos 10 años, no hay mejor oportunidad que ahora para el Gobierno para llevar a cabo una mejor capacitación de los órganos de control medioambiental, con la contratación de más agentes y una mejor estructura gubernamental.

 

efeverde.com

Desarrollo sustentable y cambio climático centran el XIX Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe

Al dar inicio los trabajos del XIX Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe, en Los Cabos, Baja California Sur, el Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan José Guerra Abud, en nombre de México y del Presidente Enrique Peña Nieto, dio la bienvenida a Ministros y especialistas ambientales de 31 países, a quienes expresó la confianza del Gobierno de México de que se logre una posición conjunta en base a la suma de experiencias e intercambio de mejores prácticas.

 

“Tendremos la oportunidad de compartir experiencias exitosas y propuestas para atender los retos ambientales que actualmente enfrenta nuestra región. Es indispensable renovar nuestra concepción de desarrollo para garantizar un crecimiento económico que además de ser sostenible sea sustentable. Requerimos soluciones prácticas e innovadoras y compromisos sólidos entre nuestras naciones”, sostuvo Guerra Abud.

 

“El Gobierno de México privilegia la relación con América Latina y el Caribe como región prioritaria para reforzar el diálogo, identificar posiciones comunes y concretar iniciativas de cooperación en diversas áreas. De cara a los retos que hoy en día enfrentan los países de nuestra región, debe llenarnos de optimismo que contamos con espacios sólidos de coordinación para el avance efectivo y sustentable de nuestras sociedades”, expresó el funcionario mexicano.

 

El acto inaugural fue encabezado por el Secretario Guerra Abud, el Director Ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, y la Ministra de Medio Ambiente de Ecuador y Presidenta del XVIII Foro de Ministros, Lorena Tapia, quien en este escenario cedió la presidencia al titular de la SEMARNAT, en representación de México.

 

La Ministra Lorena Tapia comentó que han transcurrido dos años desde la última Reunión del Foro de Ministros en Quito, Ecuador, y el contexto en el que se celebra la nueva cita regional la dota de una relevancia especial. Añadió que se trata de la primera Reunión del Foro de Ministros desde la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20, que tuvo lugar en Brasil, en 2012.

 

En su intervención, Achim Steiner reconoció que el número de países que adoptan una legislación sobre el clima va en aumento. Destacó como un logro significativo el caso de México, que cuenta con una Ley General de Cambio Climático que establece un marco regulatorio integral para abordar este tema y al mismo tiempo fomenta la transición hacia una economía verde.

 

Asimismo, indicó que muchos países de la región han tomado medidas para la gestión racional de los productos químicos y los desechos, incluyendo el desarrollo de evaluaciones nacionales, marcos legales y mejores prácticas que pueden ser ampliadas y replicadas en toda la región.

 

“Hasta la fecha, 18 países de América Latina y el Caribe han firmado el Convenio de Minamata sobre el mercurio. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para reconocer la participación activa de la región en el diseño y la negociación del Convenio y para dar la bienvenida al claro compromiso con sus términos como se indica en la Declaración de La Habana”, afirmó el subsecretario general de la ONU.

 

La reunión de Los Cabos servirá para respaldar a Perú, país anfitrión de la vigésima sesión de la Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y de la décima sesión de la Conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto. La COP 20, que se celebrará en Lima, Perú en diciembre, podría marcar un hito en la lucha contra el cambio climático, si logra forjar consensos de cara a un nuevo acuerdo climático vinculante, que debería estar concluido en la COP 21, París, 2015.

 

El XIX Foro de Ministros dedicará un espacio al diálogo con motivo de la celebración en 2014 del Año Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) y de la Tercera Conferencia Internacional sobre PEID, que se llevará a cabo en Samoa en septiembre próximo. El PNUMA ha dedicado el Día Mundial del Medio Ambiente de 2014 al desarrollo sostenible de los PEID y a los retos ambientales a los que se enfrentan.

 

Fuente: http://www.semarnat.gob.mx/

Los retos del manejo forestal asociativo

Esta situación ideal, no siempre se da, por lo que las comunidades con bosques buscan o  son buscados para establecer acuerdos comerciales con empresas forestales convencionales.

 

Rodrigo Arce Rojas. Ingeniero Forestal

 

El manejo forestal comunitario en sentido estricto implica que pobladores locales con posesión de áreas boscosas, independientemente si tengan o no reconocido sus derechos territoriales, tienen el control directo sobre las decisiones de manejo y conservación de esos bosques. Este control directo debe ser real, tangible y verificable. Los bosques localmente controlados son definidos por la Global Alliance of Community Forestry (GACF), la International Family Forestry Alliance (IFFA) y la International Alliance of Indigenous and Tribal Peoples of Tropical Forests (IAITPTF), conocidas como el G3, como:“El derecho local que las familias y las comunidades forestales tienen para tomar decisiones relativas al manejo de los bosques comerciales y el uso de la tierra, con derechos seguros sobre la tenencia de la tierra, libertad de asociación y acceso a los mercados y tecnología.” (Elson, 2012).

 

Esta situación ideal, no siempre se da, por lo que las comunidades con bosques buscan o  son buscados para establecer acuerdos comerciales con empresas forestales convencionales. La medida en que el control real queda en mano uno de los actores define si estamos frente a un esquema de manejo forestal comunitario (donde el control radica en la comunidad) o un esquema de manejo forestal asociativo (donde el control real está a manos de la empresa o es compartido con la comunidad).

 

La importancia de distinguir el manejo forestal comunitario del manejo forestal asociativo radica en que muchas veces se llama manejo forestal comunitario a casos donde las empresas trabajan con comunidades con reducido poder de control real sobre el destino de los bosques. Por cuestiones de inclusión se ha tratado de simplificar las exigencias de manejo forestal a las  comunidades y cuando no está clara la distinción estas ayudas terminan favoreciendo a las empresas antes que a las comunidades.

 

El manejo forestal de tipo comercial requiere inversiones, tecnología, talentos  y relaciones para salvaguardar su sostenibilidad. No todas las comunidades cuentan con los medios necesarios para desarrollar inversiones de este tipo, sin desconocer el valioso conocimiento que tienen sobre aspectos ecológicos de los bosques, caracterización de usos y propiedades de las especies, así como de suelos y aguas. El manejo forestal está regulado por las autoridades y requiere permisos que se sustentan en planes de manejo forestal. Muchas veces toda esta tramitología resulta complicada para las comunidades. En ello se sustenta la necesidad de trabajar en sociedad con terceros. Estas decisiones son producto del derecho de la autodeterminación de las comunidades independientemente de la posición que cada uno pudiera tener al respecto.

 

El manejo forestal comunitario puede o no tener carácter comercial. El manejo forestal asociativo se inscribe en una lógica necesariamente comercial pues los actores de la transacción están buscando obtener ganancias que son legítimas. La medida en que uno de los actores busca un mayor beneficio en la transacción influye en el grado de control que queda en cada uno de los actores.

 

Desestimando las relaciones que se dan de manera ilegal, no porque no sean importantes sino porque corresponden a otra discusión, las comunidades tienen diversas formas cómo establecen relaciones con las empresas forestales. En el caso peruano, la modalidad más frecuente es que las comunidades ofrezcan sus bosques y la empresa ponga el capital, la maquinaria y gran parte del personal para el aprovechamiento forestal. Producto de este acuerdo existe una proporcionalidad en la distribución de ingresos cuyo porcentaje mayoritario corresponde a la empresa.  En otros países existen otros tipos de articulaciones que se dan entre comunidades/empresas comunales y empresas forestales como por ejemplo vender madera en trozas, aserrada o procesada y no pocos casos de productos forestales no madereros. En otros casos se ha visto que empresas forestales financian la certificación forestal voluntaria de las operaciones comunitarias con la finalidad de garantizar un abastecimiento exclusivo a las empresas.

 

Existen diversos tipos de relacionamiento que se dan entre comunidades y empresas forestales. En algunos casos se reduce a una relación transaccional de tipo económico, en otros se busca una relación de buenos vecinos y en otros casos las empresas se involucran comprometidamente en el desarrollo comunitario. Estas relaciones no están exentas de diferencias, controversias y conflictos.  Así por ejemplo, se han identificado casos en que las partes aluden incumplimiento de los términos del contrato, en ocasiones las comunidades son amonestadas y sancionadas por las autoridades forestales por  incumplimiento de los compromisos del plan de manejo forestal o por las administraciones tributarias, todo esto por falta de claridad de las responsabilidades de los actores de la transacción. Para reducir estos problemas la nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre del Perú (Ley N° 29763) contempla la responsabilidad compartida entre la comunidad y la empresa forestal asociada. La Veeduría Forestal Comunitaria en Ucayali, Perú, es una valiosa experiencia de vigilancia comunal orientada a promover que las relaciones entre las empresas forestales y las comunidades se den en términos equitativos.

 

Las empresas forestales que están certificadas están obligadas a cumplir criterios e indicadores que dan cuenta de su responsabilidad social y ambiental. En lo que refiere a la parte social existen derechos indígenas a respetar entre los que se mencionan: derechos territoriales; derechos consuetudinarios; el consentimiento libre previo, e informado; derechos, costumbres y culturas de los pueblos indígenas; respeto a las áreas de especial importancia cultural, ecológica, económica, religiosa o espiritual; y  respeto de los conocimientos tradicionales y la propiedad intelectual.  Entre los aspectos contemplados en las relaciones comunitarias se encuentran: oportunidades de empleo, capacitación, desarrollo comunal, mitigación de impactos sociales negativos y mecanismos para resolver quejas y otorgar indemnizaciones justas.  Así por ejemplo, algunas de las contribuciones de las empresas forestales industriales certificadas a las comunidades locales se refieren al empleo local, capacitación forestal y educación ambiental, mantenimiento de caminos, préstamo/alquiler de maquinaria para apertura de caminos vecinales e incluso aportes financieros a municipios.

 

No obstante, los beneficios el reto de desarrollar relaciones equitativas entre empresas y comunidades aún es muy grande. Carla Morsello  (2009) de la Universidad de Sao Paulo al examinar los beneficios de vincular a las comunidades forestales con las compañías de cosméticos concluye que las alianzas entre empresas y comunidades en el Amazonas no son una panacea. Pueden proporcionar más beneficios que las formas tradicionales de comercio de productos forestales no maderables en el Amazonas, además de mejorar el acceso a los mercados. Empero, aún no se ha demostrado su capacidad para transformar sustancialmente las condiciones de vida de las comunidades.

 

Para avanzar hacia un manejo forestal asociativo más equilibrado se requiere que a través de procesos dialógicos se construyan relaciones sólidas de confianza, que se construyan de manera conjunta objetivos compartidos y que los derechos y deberes de los socios estén claramente definidos sobra la base de la equidad y la transparencia. El tema de la distribución equitativa de beneficios es clave. Para las empresas se requiere que no se queden únicamente en una visión estricta de negocios sino que actúen como promotores del desarrollo comunitario conjuntamente con otros actores. Para las comunidades es menester no quedarse en una relación pasiva de beneficiario de apoyo externo sino que fortalezcan sus capacidades para mejorar su grado de participación y control.  Es necesario, además que las empresas forestales tomen muy en cuenta la matriz cultural para que se verifique un diálogo intercultural.

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