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Argentina, Paraguay y Bolivia pierden un total de 112.000 hectáreas protegidas

 

Más de 110 mil hectáreas de áreas protegidas y clasificadas dentro de las áreas de conservación fueron desmontadas desde el año 2008 en Salta, de acuerdo a un estudio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba). La casa de estudios realizó la investigación junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf).

 

Un grupo de investigadores de estos organismos crearon una página de internet que ofrece información actualizada sobre los desmontes ocurridos en la región del Gran Chaco, cuyas tasas de deforestación se encuentran entre las más elevadas del mundo y están promovidas principalmente por el avance de la frontera agropecuaria en la Argentina, Paraguay y Bolivia.

 

"Creamos un sistema de información geográfica online con mapas interactivos que dejan obtener información actualizada sobre la superficie desmontada desde 1976 hasta hoy en día", afirmó Federico Pagnanini, técnico del Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección (LART), que comparten la Fauba y el Conicet.

 

La iniciativa además involucró el trabajo de Gonzalo Camba, María Vallejos, Dolores Arocena y José Paruelo, del LART; José Volante, del INTA Salta, y Ana Alvarez, de la Redaf, quienes vienen trabajando en el seguimiento del desmonte en la región chaqueña a partir del análisis de imágenes satelitales.

 

Vallejos señaló que a fines de 2012, la Fauba y la Redaf advirtieron sobre el aumento de la problemática en Salta, donde detectaron 100.000 hectáreas desmontadas en lugares de alto y mediano valor de conservación (categorías I, señalada con rojo; y II, con amarillo, respectivamente), protegidas por Ley Provincial Nº 7.543, de Ordenamiento Territorial de Bosques.

 

Entre 2008 y 2013 en total se habrían desmontado 358.723 hectáreas en Salta, de las cuales 112.000 estaban en sitios que debían protegerse por la ley de bosques. A comienzos de 2014, se sumaron 2 nuevos informes del LART que alertaron sobre el avance del desmonte en el departamento San Martín.

 

El primero se refirió a la localidad de Dragones, donde fueron detectadas 12.000 hectáreas desmontadas entre 2012 y 2013, en áreas de mediano valor de conservación. El 2do dossier fue a raíz de un llamado a audiencia pública de la Secretaría de Ambiente de Salta, por una solicitud de autorización de desmonte de 10.000 hectáreas en Finca "Cuchuy", ubicada en la región de General Ballivián, que además se encontraban en la categoría II. Para admitir el desmonte, esta área fue renombrada con la categoría III (verde), de bajo valor de conservación, indica el estudio.

 

Tal y como han revelado las imágenes captadas con satélite, el desmonte ha afectado ya al 50 por ciento de un zona de 196.350 hectáreas que habitan las comunidades wichí en la región, y que sus habitantes utilizan para obtener alimentos, agua y otros recursos. La situación estaría comprometiendo muy seriamente su existencia.

 

Los bosques secos del Gran Chaco Sudamericano (distribuidos entre el noroeste de la Argentina, el oeste de Paraguay y el sudeste de Bolivia) atraviesan un fuerte proceso de deforestación.

 

Noticias Ambientales

APL Chile: La ambiciosa meta de los Acuerdos de Producción Limpia

 

El Gobierno quiere lograr que al menos 4 mil empresas más se sumen a los APL en el período 2014 – 2017. Para dicha meta, está realizando un fuerte trabajo en regiones y en diversos gremios del comercio, pesca, forestal e industrial por nombrar algunos.

En 2013, la venta de vehículos livianos y medianos en Chile fue de 378.240 unidades (ANAC). En conclusión, 1.512.960 neumáticos quedarán en desuso (al menos para automóviles) en un promedio de ocho años. ¿Qué pasará con ellos?

 

Justamente, que las empresas se hagan responsables de los residuos productos de lo que fabrican y venden, es uno de los objetivos de los denominados Acuerdos de Producción Limpia (APL), que el gobierno quiere estimular aún más mediante el reciente lanzamiento de la Agenda Regional de Producción Limpia 2014 -2018.

 

Desde que comenzaron su funcionamiento a fines del siglo pasado, se han sumado 6.039 empresas con operaciones en Chile a los APL, correspondiente a 8.709 instalaciones. Bastante más que las 3 empresas con que se dio inicio a esta tendencia en 1999.

 

El objetivo del Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL), integrado por varias entidades (ver recuadro) es sumar 4.000 empresas más durante 2014 y 2017, lo que representa aproximadamente un crecimiento cercano a 40% más que en el período 2010 – 2013, donde se adhirieron 2424 empresas.

 

Para enfrentar este desafío el CPL ha diseñado una estrategia de apalancamiento de recursos que ascendería  alrededor de los $1000 millones por año, adicionales al presupuesto actual del Consejo, que es de $2600 millones.

 

La historia

 

Los APL son instrumentos de gestión pública, por el cual las empresas y los órganos del Estado, se comprometen voluntariamente en establecer metas, procedimientos, incentivos, mecanismos de seguimiento y control, así como mecanismos de solución de conflictos a partir de un diagnóstico consensuado de la realidad ambiental y productiva de un sector o grupo de empresas.

 

Su historia comienza a mediados de los noventa en un contexto donde el tema medioambiental en Chile empezó a sonar cada vez más fuerte. Tenía dos objetivos fundamentales: mitigar la contaminación de ciertos sectores productivos y mejorar la gestión.

 

“Al principio era una verdadera rareza, tomando en cuenta que es un acuerdo de voluntades. O sea, el sector privado se compromete a una producción limpia. Además, todo lo que se refería al cambio climático también era un tema nuevo. Hubo que hacer varias acciones para que se entendiera bien el tema”, comenta Juan Ladrón de Guevara, actual director ejecutivo del Consejo de Producción Limpia.

 

En ese entonces, los temas más importantes tenían relación principalmente con la energía y los desechos producto de la minería. Ya en 2003 (año de mayor crecimiento) se sumaban 1531 empresas.

 

A pesar del gran impacto público que tuvo el caso Freirina, en la Región de Atacama, cuando la comunidad se tomó las calles en 2012, más que aumentar el número de acuerdos, este suceso ayudó a generar más conciencia con respecto a la Producción Limpia en el sector privado y en la población.

 

“En la actualidad, además del tema ambiental, los APL han ido evolucionando a temas de sustentabilidad en general. Hoy las empresas están mucho más preocupadas de sus comunidades y de la transparencia, entre otros temas. Por lo tanto, los APL se han ido ampliando bastante”, agrega Ladrón de Guevara.

 

La estrategia

 

El CPL es una entidad pequeña, que trabaja en pleno centro de Santiago, a pocas cuadras del Palacio de La Moneda. Por eso, una de sus principales estrategias está en lograr acuerdos con los gremios empresariales. “Es mucho más eficiente. Por lo general, los mismos gremios son los que se acercan, más que empresas individuales. Tenemos varios ejemplos simbólicos como el de las ferias libres y empresas relacionadas a la venta de leña, por nombrar algunos”, dice el director ejecutivo del CPL.

 

Otros casos interesantes son los acuerdos con las empresas que comercializan baterías y neumáticos, que se hicieron bajo la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Según el CPL, los sectores que actualmente tienen APL son el agropecuario, industria manufacturera, construcción, minería, pesca, turismo, servicios públicos y establecimientos educacionales.

 

Otro elemento del plan 2014-2018 pone hincapié en las regiones, donde se ha establecido como objetivo que cada representante regional del CPL, logre al menos un gran acuerdo sectorial al año. Gracias a las Agendas Regionales de Producción Limpia, la meta es llegar a 56 nuevos APL al 2018.

 

Otra de las aspiraciones es lograr crear un  centro especializado en Producción Limpia y facilitar el acceso de empresas a instrumentos Corfo, a través de sus concursos regulares o nuevas iniciativas. Se espera que el presupuesto estimado para invertir en regiones supere los $7 mil millones durante el período 2014-2018.

 

Además, el CPL está de a poco abriendo el tema hacia municipalidades y universidades. En este último caso con el concepto de “campus sustentable”. “Finalmente, lo que se logra con esto es incentivar la innovación en las empresas, ya que deben invertir en la modificación de sus procesos”, concluye Ladrón de Guevara.

 

Pulso

GREENPEACE lamenta que el FSC este certificando la destruccion de los bosques primarios en Rusia

 

La organizacion ecologista, cofundadora del FSC, insta al organismo de proteccion forestal a actuar urgentemente para revertir esta situacion.

Greenpeace ha publicado un informe donde expone el fracaso del principal sistema de certificación forestal, el FSC (Forest Stewardship Council o Consejo de Manejo Forestal) para proteger los bosques primarios que quedan en Rusia, incluidas zonas protegidas legalmente, a través de la certificación forestal de empresas forestales que están realizando prácticas destructivas.

 

"Como fundadores del FSC, Greenpeace tenía la esperanza de que este organismo sirviera para reformar las prácticas de la industria forestal de Rusia", ha señalado Miguel Ángel Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España. "En lugar de apoyar la gestión forestal sostenible y la protección de los paisajes forestales intactos, el FSC está otorgando la certificación forestal a un modelo de gestión forestal más parecido a la minería, destruyendo incluso el Bosque de Dvinsky, una de las mayores extensiones de bosque primario no fragmentado de Europa".

 

Este informe es el último de una serie de seis estudios monográficos donde Greenpeace está destacando tanto los buenas experiencias como los malos ejemplos dentro del sistema FSC. Este último informe muestra cómo el Bosque de Dvinsky, una región formada por paisajes forestales intactos en la región de Arkhangelsk, en el noroeste de Rusia, está siendo destruido a pesar de que la mayor parte de las concesiones forestales en la región están certificadas por el FSC. El Bosque de Dvinsky, con una superficie de poco menos de un millón de hectáreas, contiene altos valores de conservación que el sistema FSC se ha comprometido a preservar.

 

Con casi 38,5 millones de hectáreas certificadas por el FSC, Rusia ocupa el segundo lugar, después de Canadá, en superficie certificada por el Consejo de Manejo Forestal en todo el mundo. Para Greenpeace, los responsables de este organismo se han centrado más en el aumento de la superficie certificada en este país que en el mantenimiento del rigor y la credibilidad del sistema, dañando la confianza que el FSC proporciona a los consumidores de estar comprando productos forestales procedentes de una buena gestión forestal. El FSC se convierte así en una seria amenaza para los últimos paisajes forestales intactos que quedan en Rusia.

 

Los paisajes forestales intactos, también conocidos como bosques primarios, desempeñan un papel crucial en la mitigación del cambio climático, la conservación de la biodiversidad, el mantenimiento de los modos de vida de comunidades locales y pueblos indígenas y la provisión de servicios ecosistémicos. Para Greenpeace, el FSC debe establecer unos criterios claros para la protección de estos bosques.

 

"Si el FSC no puede hacer cumplir sus propias normas y proporcionar unos criterios claros para salvaguardar los paisajes forestales intactos, el sello FSC se convertirá en un lavado de imagen, algo similar a certificaciones fraudulentas como el PEFC (Asociación para la Certificación Española Forestal). Si quiere salvar su credibilidad, el FSC debe actuar urgentemente para revertir esta situación de inmediato", ha demandado Soto.

 

El FSC celebrará su Asamblea General trienal el próximo mes de septiembre en Sevilla, momento en el que Greenpeace quiere que el FSC tome las medidas necesarias para garantizar la protección de los paisajes forestales intactos y evitar la destrucción forestal que está teniendo lugar en la la taiga rusa.

Colombia: Los campesinos que ganan dinero por cuidar bosques y agua en Antioquia

 

Familias preservan plantas y por eso reciben pagos por quienes quieren compensar su contaminación.

“Ya no necesito tumbar árboles para vivir”, dice Arcesio Guarín, campesino y habitante de la vereda La Tebaida, del municipio de Alejandría. La frase de Guarín resume el esfuerzo ejemplar de unas familias del oriente de Antioquia que decidieron obtener algún ingreso, pero cuidando los árboles que los rodean.

 

Ellos reciben una plata cada mes por dejar aquellas plantas en su lugar. No es un esquema complejo, más bien se destaca por lo simple. Pero es, tal vez, uno de los más exitosos del país. Y que muestra además cómo se les puede sacar valor, de alguna manera, a los servicios que presta la naturaleza.

 

Todo se basa en el principio natural de que un árbol captura dióxido de carbono y forma sus partes como ramas y troncos a partir de la acumulación de ese gas. Pero también hay personas y empresas que emiten CO2 a la atmósfera, al usar un automóvil a gasolina o durante sus procesos productivos.

 

Entonces, quienes contaminan buscan a los campesinos para que cuiden la porción de bosques capaz de capturar aquella polución, con tal de compensar su impacto ambiental. Pero les pagan por ello. Así, estas organizaciones pueden decir que son responsables con el entorno e incluso reducen impuestos. De paso, los campesinos encuentran un ingreso y mejoran su día a día.

 

De esta forma, ya hay 293 familias, integradas por casi 1.300 personas, que están vigilando porciones de bosques. Tanta es la extensión preservada que serviría para cubrir 8.500 canchas de fútbol.

 

El programa se llama ‘BanCo2’. Y se desarrolla en momentos en que el Ideam ha reiterado cómo la deforestación se ha extendido por todo el país como una epidemia y arrasa 147 mil hectáreas al año, según datos del Ideam medidos entre 2011 y 2012.

 

Incluso, esta medición incluye a Antioquia como uno de los departamentos donde se presenta con más intensidad esta amenaza, con el 3 por ciento del total. Según el Ideam, la tala –que a nivel nacional es mayoritariamente ejecutada en la Amazonia– compromete 18.218 hectáreas de este departamento.

 

Por eso, con la preservación de esas porciones de árboles, hay un control sobre la salud de las quebradas. Y por eso, la sequía, frecuente en muchas otras regiones del país, en este sector es desconocida.

 

Hay una comparación que podría tenerse en cuenta, así los ecosistemas por relacionar no sean los mismos. Y es que el Instituto Humboldt acaba de terminar una investigación sobre el bosque seco en Colombia, y concluyó que el 65 por ciento de las tierras que han sido deforestadas y eran bosque seco presentan desertificación; es decir, ya no sirven para cultivar, son estériles. Podría ocurrir lo mismo con el suelo que sostiene robles, cominos, sietecueros, entre otras especies en los municipios de Granada, San Carlos, Alejandría, Sonsón, Cocorná, San Francisco, Argelia, Nariño, La Unión, Guatapé, El Peñol, El Retiro, Santo Domingo, San Roque y Carmen de Viboral, donde funciona ‘BanCo2’.

 

De paso, se cuida el agua que nace en estas poblaciones y que surte a Medellín y a otros municipios situados en las mismas cuencas de los ríos Negro y Nare.

 

El esquema se aleja de las complejidades aparentes del Programa de Reducción de Emisiones de Carbono por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (Redd), que ha sido impulsado desde las negociaciones de cambio climático de la Organización de Naciones Unidas.

 

Aquí, la Corporación Autónoma Regional de los ríos Negro y Nare (Cornare) creó un sistema de pago directo acompañado de una página web.

 

Cada persona o la empresa u organización comprometida con el ambiente entra a esa plataforma informática (www.banco2.com) y podrá calcular su huella de carbono, es decir, las emisiones que causa por sus actividades diarias, y allí mismo se le indicará cuánto bosque hay que conservar para compensar o borrar esta contaminación.

 

También podrá seleccionar con cuál familia campesina quiere hacer el negocio. Finalmente, establece un contrato civil directo, en el que esta persona u organización se compromete a pagar y el campesino, a conservar.

 

Cerca de 430 personas han hecho pagos para aliviar su impacto sobre la atmósfera, así como 18 empresas de la talla de Empresas Públicas de Medellín (EPM), Fundación Corona y la Fundación Éxito. Como gran intermediario está Bancolombia, el mayor banco de Colombia, quien maneja la plataforma financiera para hacer las transferencias y asegura que el ciento por ciento de los fondos lleguen (en cuotas mensuales) a los labriegos. Cornare no interviene, pero participa como autoridad ambiental para que los beneficiarios cumplan con la conservación de los bosques.

 

Franco Piza, gerente de Sostenibilidad del Grupo Bancolombia, le contó a EL TIEMPO que en este proceso de intermediación la entidad no cobra a los campesinos cuotas y mucho menos aplica descuentos. “Todo esto es una estrategia de sostenibilidad. Es un mecanismo muy poderoso para reducir impactos ambientales que puede ser aplicados en otras regiones. Hoy, los problemas de agua se están viendo en La Guajira, pero en un futuro podrían estar pasando por esta zona si no la protegemos”, explicó Pizza, quien agregó que de paso se logra un proceso de bancarización de las personas.

 

Cuenta Carlos Mario Zuluaga, director de Cornare, que cada familia vinculada con ‘BanCo2’ podrá participa con un máximo de tres hectáreas de bosque.

 

Para la vigencia 2014, una tonelada de carbono capturada tiene un costo de 8.000 pesos. Y cada familia recibe hasta 600 mil pesos mensuales, por un lapso máximo de tres años.

 

“Como durante todo el tiempo las personas reciben asesoría para que desarrollen cultivos tradicionales, la idea es que a partir de ese tercer año la tala no haga parte de sus necesidades para conseguir un ingreso”, cuenta Zuluaga, quien opina que esta idea ha permitido a muchos campesinos regresar a sus fincas y rehacer sus vidas, luego de haber sido desplazadas por grupos armados ilegales que hicieron presencia en algunos de estos parajes antioqueños.

Además, con el dinero obtenido por conservar, han cumplido pequeños sueños.

 

Por ejemplo, Arcesio Guarín dice que pudo comprar un computador para que su hija Adriana pudiera estudiar. María Camila Escobar, de una finca en San Luis, pudo mejorar el estado de su casa. Y otros han podido hacer algo que hace meses consideraban imposible: un mercado. “Con esto estamos mostrando –agrega Zuluaga– cuál puede ser el camino que el país puede seguir frente al postconflicto, para lograr la paz definitiva”.

 

El Tiempo

El boom de la madera ecologica

Las casas de madera esta de moda, cada dia mas gente descubre las numerosas ventajas de construir una casa de madera, integrado en el medio natural, el precio, la posibilidades infinitas de diseño o la durabilidad...

Pero no podemos negar que la sobreexplotación y la tala ilegal de la madera produce la desaparición de bosques. Una casa de madera nos permite tener un mayor contacto con el medio ambiente, pero si además queremos frenar la desaparición de hectáreas de bosque una de las grandes acciones que podemos realizar es la adquisición de madera ecológica.

 

Pero no sólo adquirir madera ecológica para la estructura de la casa, también para los objetos y muebles que formen parte de la casa en su interior. La sostenibilidad es una obligación en el mundo en el que vivimos y las instituciones públicas comienzan a tomar cartas en el asunto, por ejemplo en España, con la exigencia del certificado energético para las viviendas.

 

Para asegurarnos que la madera tiene una procedencia legal y es ecológica, existen instituciones evaluadas por entidades certificadoras independientes que certifican que la madera ha sido extraída siguiendo criterios de sostenibilidad.

 

La madera ecológica tiene los mismos atributos que el resto de madera (durabilidad, resistencia, aislante etc...) pero sin producir un impacto ambiental negativo. La madera ecológica se consigue a partir del reciclaje y con la utilización de materiales que no conllevan un riesgo ambiental.

 

Con la utilización de madera ecológica:

- No dañamos el medio ambiente.

- No se agrieta.

- Es muy resistente frente el agua, sol y viento.

- Ofrece un aislamiento térmico envidiable y una ventilación natural cruzada.

- Es menos atractiva para insectos y termitas.

 

Por todo lo anterior las casas de madera ecológica están de moda, a pesar que su precio es algo mayor. Los compradores más exigentes cada día exigen viviendas de diseño y de consumo energético bajo. El último material de moda es el bambú (el acero vegetal), una alternativa a la madera por su carácter resistente, ecológico y su adaptabilidad en pavimentos, paneles y mobiliario.

 

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